¿Y si no existiese el papel higiénico?

El papel higiénico no siempre ha existido. Si aún no se hubiese inventado, ¿con qué te limpiarías?

Lechuga

Me limpiaría con hojas de lechuga

Me limpiaría con fino encaje francés

Con una hoja de lechuga se limpiaban antiguamente los campesinos. Una manera más o menos suave y muy ecológica de solucionar el problema. También se utilizaban, trapos, hierba, pieles, conchas marinas, algas, hojas de coco o maíz.

Antiguamente, en higiene personal, quedaban claras las diferencias entre las clases sociales. Los antiguos romanos de las clases acomodadas, utilizaban lana empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

Los antiguos griegos, utilizaban trozos de arcilla y piedras. Los romanos se limpiaban con esponjas empapadas en agua salada amarradas a un palo.

Los inuit aprovechaban el musgo en verano, y la nieve en invierno. ¡Qué frío!

El papel higiénico fue creado por los chinos en el siglo II A.d.C. Siglos más tarde, las hojas chinas de papel eran para los emperadores y sus cortesanos, así que eran muy grandes (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto).

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857, con un precio prohibitivo. Eran láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty’. Tampoco era muy fino, tenía impurezas que rascaban como astillas.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comercializan el papel enrollado que hoy conocemos.

Su introducción en sociedad fue complicada, ya que por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Tampoco era muy suave y fino por aquel entonces. Ha ido evolucionando en confort hasta nuestros días.

¡Tienes espíritu de realeza francesa!

Antiguamente, en higiene personal, quedaban claras las diferencias entre las clases sociales. Los antiguos romanos de las clases acomodadas, utilizaban lana empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

En las clases menos pudientes, se utilizaban hojas de lechuga, trapos, hierba, pieles, conchas marinas, algas, hojas de coco o maíz.

Los antiguos griegos, utilizaban trozos de arcilla y piedras. Los romanos se limpiaban con esponjas empapadas en agua salada amarradas a un palo.

Los inuit aprovechaban el musgo en verano, y la nieve en invierno. ¡Qué frío!

El papel higiénico fue creado por los chinos en el siglo II A.d.C. Siglos más tarde, las hojas chinas de papel eran para los emperadores y sus cortesanos, así que eran muy grandes (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto).

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857, con un precio prohibitivo. Eran láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty’. Tampoco era muy fino, tenía impurezas que rascaban como astillas.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comercializan el papel enrollado que hoy conocemos.

Su introducción en sociedad fue complicada, ya que por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Tampoco era muy suave y fino por aquel entonces. Ha ido evolucionando en confort hasta nuestros días.