¿Sabes limpiarte bien el ano?

Este delicado asunto es un tema tabú, una de esas cosas que nadie te va a contar fácilmente, al igual que si tu jefe tiene problemas intestinales o el peso exacto de tu vecina.

Rollo papel higienico

Yo me lo limpio de maravilla

Tengo mis dudas

Nos alegramos enormemente de que tu higiene anal sea impecable, ya que es un tema muy importante para la salud y el bienestar. Si no lo limpias correctamente, los restos fecales se acumulan, provocando irritaciones, molestias y mal olor.

Aunque seas un experto en el asunto, te contamos los pasos necesarios para que compares con tu rutina:

1. Antes de limpiar, acaba de evacuar. Este bonito pareado parece una obviedad, pero por si acaso, asegúrate que has terminado por completo de evacuar, antes de empezar la limpieza.

2. Suave, por favor. En tan delicada zona, hay que utilizar un papel higiénico suave. Cogeremos unos cuatro trozos de papel para empezar a limpiar. Se doblan (¡Ay! ¡No me digas que tú engurruñas!) y se deja espacio para reutilizar la parte limpia.

3. Un momento inquietante. Agarramos el papel, e introducimos ligeramente el dedo corazón en el ano para limpiar en profundidad. Hemos dicho ligeramente, no hay de qué preocuparse.

4. De adelante hacia atrás. Al revés, tus restos fecales y tu zona íntima serían uno.

5. Opcional pero reconfortante. Podemos completar la limpieza con toallitas húmedas de WC o de bebé. Suavizan, minimizan la irritación, limpian de maravilla y te dejan con una sensación de limpieza y fresquito muy agradable.

Si sufres hemorroides o problemas de irritación anal, lo mejor es que te limpies con agua tibia y jabón. Se frota con suavidad y se utiliza el dedo corazón para una limpieza profunda. Seca con suavidad sin frotar.

Tienes dudas acerca de si te estás limpiando bien el ano. Has llegado al lugar correcto: a continuación te explicamos el procedimiento con detalle:

1. Antes de limpiar, acaba de evacuar. Este bonito pareado parece una obviedad, pero por si acaso, asegúrate que has terminado por completo de evacuar, antes de empezar la limpieza.

2. Suave, por favor. En tan delicada zona, hay que utilizar un papel higiénico suave. Cogeremos unos cuatro trozos de papel para empezar a limpiar. Se doblan (¡Ay! ¡No me digas que tú engurruñas!) y se deja espacio para reutilizar la parte limpia.

3. Un momento inquietante. Agarramos el papel, e introducimos ligeramente el dedo corazón en el ano para limpiar en profundidad. Hemos dicho ligeramente, no hay de qué preocuparse.

4. De adelante hacia atrás. Al revés, tus restos fecales y tu zona íntima serían uno.

5. Opcional pero reconfortante. Podemos completar la limpieza con toallitas húmedas de WC o de bebé. Suavizan, minimizan la irritación, limpian de maravilla y te dejan con una sensación de limpieza y fresquito muy agradable.

Si sufres hemorroides o problemas de irritación anal, lo mejor es que te limpies con agua tibia y jabón. Se frota con suavidad y se utiliza el dedo corazón para una limpieza profunda. Seca con suavidad sin frotar.