Ventosidades

Si un día algún pedo toca a tu puerta no se la cierres, déjala abierta, deja que sople, deja que gire a ver si hay alguien que lo respire.

Flatulencia

¿Qué me produce gases?

¿Cómo puedo aliviarlos?

Las flatulencias se poducen por un desarrollo anormal de gases dentro del tubo digestivo debido a un exceso de los éstos, lo que lleva a expulsarlos en forma de eructos o ventosidades.

– Comer muy rápido, tragando mucho aire (aerofagia)

– Tomar bebidas gaseosas

– Tomar demasiados alimentos con fibra.

– Intolerancia a ciertos alimentos.

– Problemas pancreáticos, pancreatitis.

– Síndromes de malabsorción inteestinal.

– Uso de antibióticos. Altera la flora intestinal.

Como siempre, lo mejor es prevenir, pero si ya sufres de gases puedes:

– Ingerir carbón vegetal. De venta en herbolarios, se obtiene de la carbonización de la cáscara de coco. Absorbe los gases, y se expulsarán con las heces.

– Tomar infusiones carminativas (se llaman así a las que ayudan a eliminar los gases).

– Tumbarte de lado sobre el costado izquierdo en posición fetal. Muy eficaz para liberar los gases.

¿Te secas después de orinar?

Evidentemente, esta pregunta va destinada a los hombres, ya que las mujeres suelen secarse con el papel higiénico.

No siempre hay papel higiénico en los baños masculinos, sobre todo cerca de los urinarios de pie. Esto es debido a que se da por hecho que los hombres no necesitan papel cuando hacen aguas menores.

 

Gotas

Me seco con papel

Un par de sacudidas y listo

Muy bien hecho. Aunque pueda parecer que sacudiendo un poquito ya no quedan restos, la orina contiene muchísimas bacterias que se quedan en tu ropa interior, se van acumulando  y pueden producirte infecciones y mal olor.

Es cierto que los baños públicos masculinos no lo ponen fácil, no suele haber papel para estos menesteres, pero cuando tengas papel a mano, es conveniente que te seques un poquito, pues, aunque no lo parezca, se quedan restos, y con ellos miles de bacterias que pueden producirte a la larga infecciones y mal olor.

Y, por supuesto, lávate bien las manos después.

¿Y si no existiese el papel higiénico?

El papel higiénico no siempre ha existido. Si aún no se hubiese inventado, ¿con qué te limpiarías?

Lechuga

Me limpiaría con hojas de lechuga

Me limpiaría con fino encaje francés

Con una hoja de lechuga se limpiaban antiguamente los campesinos. Una manera más o menos suave y muy ecológica de solucionar el problema. También se utilizaban, trapos, hierba, pieles, conchas marinas, algas, hojas de coco o maíz.

Antiguamente, en higiene personal, quedaban claras las diferencias entre las clases sociales. Los antiguos romanos de las clases acomodadas, utilizaban lana empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

Los antiguos griegos, utilizaban trozos de arcilla y piedras. Los romanos se limpiaban con esponjas empapadas en agua salada amarradas a un palo.

Los inuit aprovechaban el musgo en verano, y la nieve en invierno. ¡Qué frío!

El papel higiénico fue creado por los chinos en el siglo II A.d.C. Siglos más tarde, las hojas chinas de papel eran para los emperadores y sus cortesanos, así que eran muy grandes (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto).

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857, con un precio prohibitivo. Eran láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty’. Tampoco era muy fino, tenía impurezas que rascaban como astillas.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comercializan el papel enrollado que hoy conocemos.

Su introducción en sociedad fue complicada, ya que por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Tampoco era muy suave y fino por aquel entonces. Ha ido evolucionando en confort hasta nuestros días.

¡Tienes espíritu de realeza francesa!

Antiguamente, en higiene personal, quedaban claras las diferencias entre las clases sociales. Los antiguos romanos de las clases acomodadas, utilizaban lana empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

En las clases menos pudientes, se utilizaban hojas de lechuga, trapos, hierba, pieles, conchas marinas, algas, hojas de coco o maíz.

Los antiguos griegos, utilizaban trozos de arcilla y piedras. Los romanos se limpiaban con esponjas empapadas en agua salada amarradas a un palo.

Los inuit aprovechaban el musgo en verano, y la nieve en invierno. ¡Qué frío!

El papel higiénico fue creado por los chinos en el siglo II A.d.C. Siglos más tarde, las hojas chinas de papel eran para los emperadores y sus cortesanos, así que eran muy grandes (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto).

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico en 1857, con un precio prohibitivo. Eran láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty’. Tampoco era muy fino, tenía impurezas que rascaban como astillas.

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comercializan el papel enrollado que hoy conocemos.

Su introducción en sociedad fue complicada, ya que por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Tampoco era muy suave y fino por aquel entonces. Ha ido evolucionando en confort hasta nuestros días.

Apéndice, ¿Sí o no?

Durante muchos años se ha considerado al apéndice como un elemento inservible y problemático en nuestro cuerpo, que sólo sirve para tener un riesgo de apendicitis a lo largo de la vida. ¿Crees que esto es así?

Apéndice

Para algo tiene que servir

Es algo inútil

¡Efectivamente!

Un grupo de científicos del Centro Médico de la Universidad Duke en Carolina del Norte, han encontrado finalmente la función del apéndice: es un “almacén” de importantes bacterias buenas, que componen la flora intestinal, y que serviría para reconstruir las bacterias necesarias para la digestión, que pueden ser destruidas por enfermedades como la disentería o el cólera.

Aún así, el profesor Bill Parker avisa que “el hallazgo no significa que debemos aferrarnos a nuestros apéndices a toda costa.

Pues sí que tiene una función:

Un grupo de científicos del Centro Médico de la Universidad Duke en Carolina del Norte, han encontrado finalmente la función del apéndice: es un “almacén” de importantes bacterias buenas, que componen la flora intestinal, y que serviría para reconstruir las bacterias necesarias para la digestión, que pueden ser destruidas por enfermedades como la disentería o el cólera.

Aún así, el profesor Bill Parker avisa que “el hallazgo no significa que debemos aferrarnos a nuestros apéndices a toda costa.

Inodoros del mundo

En temas como la higiene en el inodoro, los japoneses nos llevan mucha ventaja. Sus inodoros de alta tecnología tienen música, chorros y secadores para salir reluciente del baño.

En contraposición están los wc más simples, que son poco más que un agujero en el suelo. Muy usados en Asia, entre otros países, nos resultan curiosos.

wc

Cuéntame más de los wc japoneses

¿Cuáles son los wc más simples?

Los japoneses disfrutan de inodoros con funciones como calentador de asiento, masaje, secador, control del chorro de agua, apertura automatizada de la tapa, activación de la cisterna tras el uso, paneles de control inalámbricos, calefacción y aire acondicionado para la habitación, sonidos de cascada para enmascarar “ruidos indecorosos”, etc.

Estos inodoros tienen una boquilla que suelta chorros de agua, y se puede dirigir al ano o a la vulva. Se puede regular su presión y temperatura. A continuación, se aplica la función secador.

¡Incluso es posible usar el chorro de agua con una opción de alta presión para realizar un enema!

El mayor productor mundial de inodoros de este tipo, es la marca TOTO, que incluso tiene un record Guinness como el inodoro más sofisticado.

Estos inodoros pueden sustituir al papel completamente, pero muchos usuarios prefieren la acción combinada del inodoro con la acción mecánica del papel.

Inodoro japonés
Inodoro japonés

Los inodoros incrustados en el suelo, son básicamente un agujero en el que se ha de permanecer en cuclillas. La ventaja es no tener en contacto con el inodoro, con lo cual se consideran más higiénicos.

Inodoro en el suelo
Inodoro en el suelo

¿Tengo una fisura anal?

Vamos a por otro tema tabú tremendamente doloroso y difícil de confesar a los que tenemos a nuestro alrededor: la fisura anal.

Sientes mucho dolor en la retaguardia, pero no estás seguro de si pueden ser hemorroides o fisura anal. Veamos sus diferencias.

Fisura anal

¿Qué es una fisura anal?

¿Qué es una hemorroide?

Una fisura anal es un desgarro en el revestimiento del recto inferior (conducto anal) que causa dolor durante la evacuación intestinal.

Las fisuras anales tienen un síntoma típico. Duelen más cuando ya ha finalizado la deposición. Durante la deposición se da un dolor agudo, y una sensación de que algo se “rasga” o se “abre”. Este dolor se pasa, pero a los minutos crece el dolor, puede durar horas y es difícil de calmar. Mejora con calor local, no con frío.

El dolor está ligado a realizar la deposición, si no se realiza, no hay dolor, a diferencia de las hemorroides.

Las hemorroides no son unas islas griegas, son unas molestas varices o inflamaciones de las venas en el recto y el ano. Popularmente también se las conoce como almorranas.

Pueden aparecer por estreñimiento, al realizar grandes esfuerzos a la hora de evacuar, o por el embarazo, sobrepeso o por una debilidad congénita del tejido conectivo.

Pueden ser hemorroides internas (en el recto), o hemorroides externas (zona anal).

Normalmente, las hemorroides no requieren tratamiento, a no ser que provoquen síntomas.

Puedes aliviarlas con cremas específicas, o algún remedio casero, como pasarte un trozo de pulpa de Aloe Vera por la zona limpia varias veces al día, pero siempre es recomendable que si la molestia va a mayores, consultes con un médico.

También es recomendable la toma de agentes emolientes que ablanden las heces para no agravar más el problema.

Si sentarte es un suplicio, puedes usar un cojín específico para hemorroides.

Cuando una hemorroide que tiene un coágulo de sangre duele, se recomiendan los baños de asiento, en los que la persona se sienta en el agua, o anestésicos locales. Los coágulos acaban desapareciendo en un mes aproximadamente, y el dolor e inflamación mucho antes. También se puede abrir la vena para eliminar el coágulo rápidamente.

También está el caso de las hemorroides internas con hemorragias intensas, prolapsos persistentes (almorranas internas que salen hacia afuera). Existe una técnica quirúrquica de ligadura con banda de goma, que estrangula las hemorroides, que se acaban desprendiendo solas.