¿Tengo una fisura anal?

Vamos a por otro tema tabú tremendamente doloroso y difícil de confesar a los que tenemos a nuestro alrededor: la fisura anal.

Sientes mucho dolor en la retaguardia, pero no estás seguro de si pueden ser hemorroides o fisura anal. Veamos sus diferencias.

Fisura anal

¿Qué es una fisura anal?

¿Qué es una hemorroide?

Una fisura anal es un desgarro en el revestimiento del recto inferior (conducto anal) que causa dolor durante la evacuación intestinal.

Las fisuras anales tienen un síntoma típico. Duelen más cuando ya ha finalizado la deposición. Durante la deposición se da un dolor agudo, y una sensación de que algo se “rasga” o se “abre”. Este dolor se pasa, pero a los minutos crece el dolor, puede durar horas y es difícil de calmar. Mejora con calor local, no con frío.

El dolor está ligado a realizar la deposición, si no se realiza, no hay dolor, a diferencia de las hemorroides.

Las hemorroides no son unas islas griegas, son unas molestas varices o inflamaciones de las venas en el recto y el ano. Popularmente también se las conoce como almorranas.

Pueden aparecer por estreñimiento, al realizar grandes esfuerzos a la hora de evacuar, o por el embarazo, sobrepeso o por una debilidad congénita del tejido conectivo.

Pueden ser hemorroides internas (en el recto), o hemorroides externas (zona anal).

Normalmente, las hemorroides no requieren tratamiento, a no ser que provoquen síntomas.

Puedes aliviarlas con cremas específicas, o algún remedio casero, como pasarte un trozo de pulpa de Aloe Vera por la zona limpia varias veces al día, pero siempre es recomendable que si la molestia va a mayores, consultes con un médico.

También es recomendable la toma de agentes emolientes que ablanden las heces para no agravar más el problema.

Si sentarte es un suplicio, puedes usar un cojín específico para hemorroides.

Cuando una hemorroide que tiene un coágulo de sangre duele, se recomiendan los baños de asiento, en los que la persona se sienta en el agua, o anestésicos locales. Los coágulos acaban desapareciendo en un mes aproximadamente, y el dolor e inflamación mucho antes. También se puede abrir la vena para eliminar el coágulo rápidamente.

También está el caso de las hemorroides internas con hemorragias intensas, prolapsos persistentes (almorranas internas que salen hacia afuera). Existe una técnica quirúrquica de ligadura con banda de goma, que estrangula las hemorroides, que se acaban desprendiendo solas.